martes, 20 de mayo de 2008

El Personalismo de Mounier (Resumen)

Introducción


El hombre es una persona encarnada en un individuo. Si la individualidad domina, el hombre se dispersa y se convierte en una cosa, se deshumaniza. Si predomina la personalidad, el hombre realiza plenamente la peculiaridad de su vocación.

Así, el personalismo comprende toda doctrina y toda civilización que afirma el primado de la persona sobre las necesidades materiales y sobre los mecanismos colectivos que sustentan su desarrollo.



El Personalismo

El personalismo ha tenido una larga historia de definiciones indecisas y ramificadas, actualmente es entendido no como un sistema, sino como filosofía, ya que como plantea Mounier, E (1984:5) “… No rehuye la sistematización, pues el orden es indispensable en los pensamientos: conceptos, lógica, esquemas de unificación no son útiles solamente para fijar y comunicar un pensamiento …”. En este sentido, el personalismo es un movimiento de pensamiento y de acción que afirma el “valor absoluto” de la persona, donde su enunciación central, expone Mounier, E (1984: 6) “… es la existencia de personas libres y creadoras”, así, no es posible hablar de personalismo en un sentido singular, sino que se debe considerar desde un punto de vista de la existencia de personalismos, lo que conlleva a respetar sus modalidades diversas.

Así, se podría comenzar a delinear la idea del universo personal, a través de la definición de persona, sin embargo Mounier, E (1984: 6) plantea que “… solo se definen los objetos exteriores al hombre y que se pueden poner ante la mirada….”. Siendo posible aclarar que el hombre es un ser inclusive, por lo cual no puede ser tratado como objeto, su naturaleza comprende a este ser como un centro de reorientación del universo objetivo.

De este modo, la persona es entendida como un ser que esta inmerso en la naturaleza y es considerado como la unificación del cuerpo y el espíritu, respecto a esto Mounier, E (1984: 6) expresa que “… la unión indisoluble del alma y el cuerpo, es el eje del pensamiento cristiano. Éste no opone el “espíritu” y el “cuerpo” o la “materia” en su acepción moderna” (…) el espíritu, en el sentido compuesto del espiritualismo moderno, que designa a la vez al pensamiento, el alma y el soplo de vida se fusiona en la existencia con el cuerpo”, así se puede afirmar al ser el hombre natural, es parte de la naturaleza, por lo cual donde el este, estará del mismo modo su cuerpo como parte exterior de su ser.

La persona trasciende la naturaleza

El hombre es un ser natural, pero su “espíritu” trasciende la naturaleza, ya que solo el posee una doble capacidad de romper con ésta y como plantea Mounier, E (1984: 13) “… solo el conoce este universo que lo devora, y solo el lo transforma (…), el hombre es capaz de amor, lo que es infinitamente más todavía”. Así, el hombre ejerce dominio sobre lo material.

En este sentido, el determinismo no bloquea al hombre y si bien permanecen ligados, cada nuevo determinismo que el sabio descubre es una nota más en la gama de libertad de éste.

Así, el surgimiento del hombre se presenta como una lucha constante entre dos tendencias contrarias. Por una parte una tendencia permanente a la despersonalización y por otra parte a un movimiento de personalización. El surgimiento del universo personal no detiene la historia de la naturaleza, sino que se une a la historia del hombre sin existir sometimiento.
Las consecuencias de esta condición es posible resumirlas en:
- Se debe respetar la ciencia de la materia y del espíritu.
- No se debe confundir el personalismo con el espiritualismo; ya que plantea Mounier, E (1984: 15) “… muy por el contrario, aprehende cualquier problema humano en toda la amplitud de la humanidad concreta, desde la mas humilde condición material a la mas alta posibilidad espiritual”.

El personalismo se opone al idealismo, cuando este último reduce la materia a una apariencia del espíritu humano, incluyéndose en él por una actividad de naturaleza ideal.

Así, para el personalismo, la materialidad existe en su universo y no se puede resolver en una relación interior de conciencia. En esto, clarifica Mounier, E (1984: 16) “… la relación dialéctica de la materia ala conciencia es tan irreductible como la existencia de la una y de la otra”, por lo cual un factor esencial es la existencia más elemental de la persona.

El personalismo de la naturaleza adquiere sentido, en cuanto es la persona quien no se conforma con aceptar la naturaleza, así se vuelve a ella para transformarla e “Imponerle progresivamente la soberanía del universo personal” siendo esta explotación destinada a abrir ante la libertad creadora de los hombres. Así, la pertenencia a la naturaleza se convierte en dominación, a través de una relación dialéctica de intercambio y de ascensión.

Con la intervención del hombre, la naturaleza ha comenzado a humanizarse, a través de diversas creaciones, donde se va a anexar a la industria.


La Conversión Íntima

El hombre, como dominador de la naturaleza, puede vivir como una cosa sin serla; pero esto se le aparece bajo el aspecto de una dimensión: la diversión, , la vida inmediata, entre otras formas de definirlo.

El hombre en la diversión, plantea Mounier, E (1984: 26) “… vive como expulsado de sí, confundido con el tumulto exterior”, siendo prisionero de sus apetitos y deseos del mundo que los rodea.

La vida inmediata tiene relación con la capacidad de vivir sin proyectos, sin dominio, siendo la definición misma de la exterioridad. La vida personal comienza con la capacidad de romper el contacto con el medio, de recobrarse y recuperarse, con miras a recogerse en un centro, a unificarse. De acuerdo a esto Mounier, E (1984: 26) expone que “… lo importante no es, de hecho el repliegue, sino la concentración, la conversión de las fuerzas”. La persona solo debe retroceder para llegar a un punto superior, en este sentido, la profundización personal que el hombre realice de sí, depende de la ayuda de conceptos, esquemas y estructuras que posea.

Esta suma de conceptos, no quiere decir que constituyan al hombre, sino estaríamos hablando de un hombre “inventariable” como lo propone Mounier, sino que se comprende de la vida personal.
Así, la vida personal a la cual se ha hecho mención, comprende un sentido de reserva y discreción en la expresión, considerado como homenaje y respeto a la infinitud interior del hombre.

El Afrontar

Mounier, E (1984: 31) plantea que “… el lenguaje personalista, no despierta (…) un impulso creador, sino una reflejo de separación y de defensa”. Así, la forma que el hombre debe asumir su realidad, depende de su condición y definición.

La búsqueda de la originalidad de este hombre, pasa a ser parte de un subproducto de sus acciones, de su vida personal, siendo esta ultima muy relevante, en cuanto hay que cuidarse de pensar que la más alta vida personal sea la de la excepción que alcanza.

En este sentido, es preciso aclarar, según expone Mounier, E (1984: 32) “… el personalismo no es una ética de los grandes hombres (…) el verdaderamente extraordinario es el verdadero hombre ordinario”.

Libertad condicionada

La libertad, es entendida como una afirmación de la persona, por lo cual se vive, no es posible verla, llegando a descubrirla en la naturaleza o a ras de ella.
Así, la libertad de indiferencia, según la llama Mounier, E (1984: 35) “… libertad de no ser nada, de no desear nada y de no hacer nada; no solo indeterminismo, sino indeterminación total”, es decir la libertad de pensamiento y acción, el hombre no es capaz de ver este estado, sino que es capaz de creer que esta situación se le oculte sin poder visualizarla, así pues, es la persona quien se hace libre, después de haber elegido serlo.

En este sentido en ninguna parte encontrará la libertad dada y construida, Mounier, E (1984: 36) “… nada en el mundo asegura que ella es libre sino penetra audazmente en la experiencia de la libertad”. La libertad no es un puro surgimiento sino una acción que debe ser vivida y comprobada por el hombre para ser descubierta, es decir, soy libre si inclino mi espontaneidad, en el sentido de una liberación, de una personalización del mundo y de mi mismo.

La Eminente Dignidad

“…una realidad trascendente a otra, no es una realidad separada que plantea por encima de ella, sino una realidad superior en calidad de ser, que la otra no puede alcanzar por un movimiento continuo…” Mounier, E (1984: 40). Así, la trascendencia de la persona, esta relacionada con la actividad reproductora. “hacer y al hacer hacerse, y no ser mas que o que el se hace”, e sujeto productor, por un lado no se basta en si mismo, ya que una producción sin meta se vuelve un suplicio.

La aspiración trascendente de la persona, Mounier, E (1984: 41) “… no es una agitación, sino la negación de sí como mundo cerrado, suficiente y aislado de su propio surgimiento. La persona no es el ser, es movimiento del ser hacia el ser y solo es consistente al ser al que apunta” por lo que su aceptación y el movimiento de la persona hacia lo transpersonal es un movimiento combativo.

El Compromiso

La acción supone la libertad del hombre, una libertad que es asumida desde una orientación responsable y del poder desmesurado cuando se conserva la fe.

En este actuar de libertad, el hombre no esta solo, pues el esfuerzo hacia la verdad y la justicia, es un esfuerzo colectivo. Así, solo con la personalización, adquiere el colectivo su sentido humano.

Conclusión

El hombre personalista está llamado a construir según un modelo personal, donde cada uno sea respetuoso con la persona. Para construir esas comunidades a la medida de la persona, el hombre necesita comunicarse con otros hombres. Aquí se descubre a Dios como suprema comunicación. Sólo quien vive la verdadera comunicación con los demás, trascendiéndose a sí mismo, puede creer de verdad en Dios.

1 comentario:

eagle dijo...

disculpe, mi ignorancia ¿que filoso o auor afirma que el hombre es una persona enarnada en un individuo? gracias.